Las películas de terror pueden afectar al cerebro de varias maneras. Durante la visualización de una película de terror, el cerebro libera endorfinas, que son unas sustancias químicas que producen sensaciones de placer y euforia. Esto puede hacer que las personas se sientan "adictas" al miedo y busquen experiencias similares. Además, las películas de terror pueden activar el sistema nervioso simpático, que es el responsable de la "lucha o huida" ante un peligro. Est...